Lo peor no es ponerse sino continuar, porque entre que si bajo a la cocina a picar algo, entre que si miro el móvil por si me ha escrito alguien importante, que si llaman por teléfono..
Para estos casos de desesperación podemos acudir al remedio de ir a la biblioteca del pueblo. Sí, la palabra biblioteca suena mal en sí, suena a aburrido, a paredes blancas y estantes llenos de libro, donde no se oyen ni un alma, donde el ruido de una mosca puede ser el grito más alto.
Suena todo lo mal que quieras pero claro, sonara bien el 9 que te dará tu profesor.
¡AH! Se me olvidaba, el chocolate ayuda a estudiar!

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